Mi nombre es Fer Pinedo.

El balance

04 de agosto de 2026

Me pregunto si es mejor limitarse o seguir los instintos... To be continued...

Discurso de graduación

20 de mayo del 2021

Es un honor para mí hablar en representación de ustedes compañeros.

Me gustaría empezar recordando cómo fueron nuestros primeros días en el Tec. Independientemente de que todos nos perdimos de alguna manera entre tantos salones y zonas con nombres extraños como el “ejido”, fueron esos días cuando nos conocimos, hicimos nuestros primeros vínculos y descubrimos lo que había en nuestra institución. Tal vez algunos de ustedes, como yo hice, juzgaron anticipadamente y de forma equivocada. Yo por ejemplo estaba desilusionado porque creí que el nivel académico no era bueno y que tenía mucho tiempo libre. Así es, era muy nerd (y por eso estoy aquí, ¿no?). Inclusive un día fui a quejarme con el director de una profesora que no nos estaba enseñando bien los temas.

En fin, decidí quedarme por azares del destino y valió la pena, porque después del primer semestre mi perspectiva se transformó. Tuve clases de programación en inglés, profesores que tenían doctorados y docentes que trabajaban en la industria y que nos enseñaban lo que sabían solamente por gusto. Me sentía como en una universidad de película. Que por cierto, considero que no les agradecimos lo suficiente. Los profesores con sus distintas personalidades: estrictos, tranquilos, serios, alegres, nos transmitieron sus conocimientos a su manera, permitiéndonos tener las posibilidades que ahora tenemos como ingenieros. Incluso algunos nos dejaron enseñanzas más profundas. Hoy en nombre de ustedes, aprovecho para agradecer a nuestros maestros por tener la valentía de pararse al frente y lidiar con nosotros; la perseverancia para investigar y actualizarse constantemente; y la humildad para compartirnos sus conocimientos, contribuyendo en la educación de nuestra sociedad. Gracias a ustedes hoy nos convertimos en ingenieros y sobre todo, en colaboradores del progreso. Cuando alguno de nosotros haya llegado lejos, no tengan ninguna duda de que ustedes, queridos profesores, tuvieron algo que ver.

También en segundo semestre me enteré de que había una gran variedad de cursos y conferencias extracurriculares. Algo que me emocionó fue que gran parte de estas actividades eran organizadas por compañeros nuestros. En especial hubo un curso que me gustó más.

Este era de Arduino y lo impartía un estudiante por su propia iniciativa, porque creía que era algo muy útil que todos debíamos de saber utilizar. Él consiguió un salón, lo adaptó con sus propios muebles y nos enseñó todo lo que sabía con entusiasmo. Sus clases eran de esas donde sientes que sí estás aprendiendo, donde te dan ganas de hacer las tareas y donde además te la pasas bien. Para mí era muy sorprendente lo que hacía porque la verdad no es fácil hacer que tus compañeros te tomen en serio y tampoco lo es pararse al frente del salón y explicar un tema. Pero él se atrevió a hacerlo y trabajó apasionadamente en su meta.

Esta persona se llama Gabo, y actualmente es mi socio y amigo. Estoy muy agradecido con él porque me inspiró a creer en mí mismo y a emprender acciones para lograr mis sueños. Antes de pasar a tercer semestre, me invitó a mí y a 4 compañeros más a formar un equipo de desarrollo tecnológico. Al poco tiempo fuimos contratados por una empresa internacional. Viajamos fuera del estado, dimos presentaciones con directores globales de la compañía, impartimos más cursos en el Tec y el equipo creció. Creo que la pasión y el entusiasmo que pongamos en lo que hagamos puede inspirar a otros, puede formar equipos íntegros y puede lograr resultados extraordinarios.

Nuestros amigos también fueron indispensables en esta etapa, estoy seguro que todos fuimos salvados en al menos una ocasión por algún compañero. Y esto es importante porque cuando uno está solo en un camino tan largo es fácil perderse y desistir a la mitad. En cambio, si lo recorres con buena compañía, tendrás a alguien que te recuerde tus metas, que te cuestione sin juzgarte y que te permita ver lo que no puedes ver de ti mismo. Este camino universitario termina hoy y aunque no de la forma en que esperábamos (en plena pandemia), lo hacemos gracias a familiares, amigos, maestros y muchas personas que simplemente nos hicieron compañía y simplemente fue suficiente.

Hay otro amigo muy importante que quiero mencionar. Se llama Alex Vilchis y está aquí con nosotros. En los primeros semestres teníamos una amistosa rivalidad. Competíamos por las mejores calificaciones y los primeros lugares en los concursos de programación. Al final él me ganó dos veces en los concursos y yo le gané en las calificaciones, diría que fue un empate justo. Esto nos permitió avanzar rápidamente porque nos motivábamos mutuamente a ser mejores. Lo vencí, me superó, lo alcancé, me dejó atrás y así sucesivamente… Sin darnos cuenta, estábamos ayudándonos a crecer profesionalmente. Juntos formamos un equipo de desarrollo de software, integrado por compañeros nuestros, que se atrevieron a trabajar sin un sueldo buscando aprendizaje y experiencia. Con el equipo desarrollamos Haztuhorario.com un app web para planear nuestros horarios y recomendar a profesores, que espero la hayan podido utilizar y les haya funcionado bien. Fundamos Positive Zero, una empresa formal en donde hicimos nuestras propias prácticas y con la que hemos facturado muy buenas ganancias trabajando para más de 20 empresas. De igual forma impartimos nuestros propios cursos, contribuyendo a esa cadena de apoyo mutuo entre estudiantes.

Alex siempre me ha tranquilizado cuando tengo dudas con los proyectos y con los clientes, y me ha hecho confiar en que las cosas saldrán bien. Juntos hemos aprendido muchas cosas, nos hemos emocionado y también desilusionado. Agradezco mucho tu confianza en mí, Alex. Estoy seguro de que llegaremos lejos. Y si alguno de ustedes tiene un proyecto en mente o en curso, creo que es buena idea que busquen un socio que los complemente, comparta sus ideas, los acompañe y los levante cuando no estén de ánimos.

Otra cosa que no puede faltar hoy es agradecer a nuestros padres y familia por este logro. Mucho de lo que somos hoy se lo debemos a ellos. En especial, yo estoy agradecido con mis papás por todo lo que se han sacrificado y esforzado por mí. Agradezco a mi mamá por el lonche que me preparó todos los días y por enseñarme a apreciar la vida y sus milagros. Agradezco a mi papá por todas las veces que me llevó a la escuela y por enseñarme a negociar y comunicarme con las personas. Gracias, papás, porque siempre han confiado en mí y por hacerme saber que cuento con ustedes sin importar lo que pase.

Entonces, hemos llegado al final de este viaje. Aquí estamos juntos, celebrando nuestra graduación y a punto de despedirnos de nuestro instituto. Cada uno de nosotros ha vivido esta etapa a su manera, en su propio tiempo y ritmo. Y eso está muy bien, porque creo que es bueno seguir nuestro instinto por más alocado que parezca y hacer las cosas de forma diferente, como a nosotros nos gusta y como creemos que van a funcionar. Si al final las cosas no resultan como esperábamos, se vale cambiar de opinión, aprender de lo vivido y volver a intentarlo, pero nunca dejemos de ser fieles a nosotros mismos y a nuestros corazones.

Por último, creo que esta voz interna que tenemos muchas veces es silenciada por el miedo. Porque da miedo hacer cosas que nunca hemos hecho, porque da miedo equivocarse y hacer el ridículo. Pero hay que atreverse a hacerlo y descubrir qué ocurre en nosotros cuando lo superamos. Porque para poder llegar a un lugar donde nunca antes hemos estado, tenemos que atrevernos a hacer cosas que nunca antes hicimos. Moriremos de todas formas, así que mientras podamos salgamos a hacer el ridículo y disfrutémoslo.

Gracias.

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